Mini pasteles de calabaza, corazón cereza


Esta es mi tercera y última receta para mi reto Congelando el veranoII. Este año sólo he tenido ganas de dulce y aunque congelé tomate, lo utilicé para mermelada. En esta ocasión combino una deliciosa fruta de inicio de verano que me encanta y otra de otoño-invierno que me gusta una barbaridad; cereza y calabaza. 

Vi unas cerezas espectaculares en el mercado. No eran baratas, pero no dudé en comprarlas. En principio, las adquirí, sin pensar en congelarlas, al contrario, pero no recordaba que en un par de días me iba de viaje y no me iban a aguantar bien una semana en la nevera. Me di cuenta demasiado tarde, y no tuve ni ganas de ponerme a quitar huesos de cereza y fueron directas al congelador. Pensé que era una pena no haber podido comerlas en su totalidad, porque el sabor y la textura, eran increíbles.

Aún me quedan congeladas y este bocado dulce que hoy publico, por suerte, no nos ha decepcionado. Asé calabaza, como siempre y utilicé un poco en preparar estos pastelitos. Me arriesgué, porque no sabía si las cerezas quedarían bien, ni su el sabor sería bueno. La calabaza en la repostería funciona a las mil maravillas, favoreciendo que las masas sean mucho más esponjosas y casi sin que se note su sabor, pero sí su color. En este caso también fue una buena idea combinarla con el agridulce sabor de la cereza asada y un toque de almendra.

El próximo verano, no dudaré en buscar este tipo de cerezas y repetir el proceso porque realmente, estos mini pasteles lo merecen.

Quiero agradecer a todas mis amigas su participación en esta segunda edición de Congelando el verano Para mí es una alegría, que se tomen la molestia de pensar qué van a congelar para meses más tarde, cocinar y regalarnos recetas en las que hayan utilizado ingredientes con sabor y color del verano. Mil gracias por estar ahí.

Si pincháis en el enlace o en el logo del reto, podréis ver todas las recetas que se han presentado y visitar cada uno de los blogs.

Espero que os gusten mis pasteles con corazón cereza. Hasta el próximo verano.
Ingredientes 12 pastelitos 

- 130 g de calabaza asada 
- 75 g de harina de repostería 
- ½ sobre de levadura química tipo Royal 
- 50 g de almendra molida 
- una pizca de canela 
- 85 g de azúcar de abedul o de azúcar 
- 2 huevos M (94 g) 
- 25 ml de leche desnatada 
- 50 ml de aceite de oliva suave 
- 12 cerezas congeladas 

*moldes de papel para magdalenas 
*una bandeja metálica para magdalenas 
Antes de empezar… 

- Congelar en verano las cerezas. En este caso, al ser pasteles individuales, no importa que tengan hueso. 

- Colocar los moldes de papel en la bandeja metálica. 

- Asar la calabaza hasta que esté blanda. Yo lo hice en el microondas. Pesar la cantidad necesaria. También se puede cocer al vapor. 

- Si no tenemos almendra molida, molerla en la TMX o en un robot o picadora. 

- Tamizar la harina junto con la levadura. 

- Precalentar el horno a 170º. 

Preparación en TMX 

- Verter todos los ingredientes en el vaso, excepto las cerezas. Programar, 1 minuto, velocidad 4.  

Preparación en Tradicional 

- Picar la calabaza con un tenedor. Reservar. 

- Añadir a la mezcla de harina y levadura tamizadas, la almendra molida, el azúcar de abedul o el azúcar y la canela. 

- En otro bol, batir los huevos, agregar el aceite, la leche y el puré de calabaza. Batir bien hasta obtener una mezcla homogénea. 

- Verter sobre los ingredientes secos. 
Montaje y horneado 

- Verter con un cucharón pequeño la masa en los moldes de papel, pero sin que llegue al borde (1 cm aprox.) 

- Introducir en el centro una cereza sin descongelar. Comprobar que queda centrada. 

- Introducir el molde en el horno con cuidado. Hornear a 170º durante unos 15 minutos, calor arriba-abajo. Controlar que no se doren en exceso. 

Notas: 

- Puse muy poca cantidad de levadura química. No quería que subieran en exceso y considero que la cantidad es suficiente. 

- Se conservan bien de 2 a 3 días, pero como la cereza se puede estropear, es mejor no hacer mucha cantidad y consumirlos rápido. 

- Si los queremos hacer ahora y no tenemos cerezas, podemos prepararlos sin ellas, sólo con la calabaza o también se puede introducir en la masa, una cereza confitada.

Bon profit!

Cocción de arroz integral


Esta receta de cocción de arroz integral en la TMX, no la tenía en el blog y aunque está publicada en muchos otros, quiero añadirla a mi recetario. Suelo comer arroz integral porque está recomendado para personas con diabetes, también para dietas especiales en las que sea necesario ingerir más fibra. Ese contenido de fibra, contribuye a que sacie mucho más y que se digiera más lentamente. También es rico en vitaminas del grupo B, fósforo y potasio. La cáscara contiene fitosteroles que son útiles para reducir el colesterol y un alto contenido en silicio que ayuda a prevenir la osteoporosis.

Necesita más tiempo de cocción que el arroz blanco, pero pueden variar los tiempos, dependiendo del tipo de arroz que se utilice. Si es ecológico, he leído que necesita más tiempo, pero me falta comprobarlo. Es necesario, leer las indicaciones que nos da el fabricante e ir probando el punto de cocción hasta conseguir el deseado. Yo indico el tiempo de cocción que indica la receta facilitada por Vorwerk, pero quiero seguir haciendo pruebas con otro tipo de arroces integrales. Os iré anunciando mis descubrimientos.

Lo suelo congelar en bolsas pequeñas para tener raciones para ensalada cuando no tengo tiempo. De hecho, la cantidad de arroz que indica la receta, para hacerla para una persona, de una vez, es exagerada. 

Es perfecto para utilizar como guarnición de carnes y pescados y como ingrediente de una buena ensalada.

Espero que os sea de utilidad. Buen fin de semana. 
Ingredientes 

- 800 g de agua
- 1 cucharadita de sal
- 350 g de arroz integral

Antes de empezar…

- Leer el tiempo de cocción del arroz que indica el paquete. Suele ser más tiempo que el del arroz redondo blanco. El tiempo siempre dependerá del arroz que utilicemos y por ello, habrá que comprobar la cocción para no pasarnos o quedarnos cortos. Igualmente, si cambiamos el tipo de arroz.

- Poner el cestillo en el vaso y pesar el arroz. Vorwerk indica que se ponga a remojo durante una hora en agua. Si es ecológico, he leído, que es mejor utilizar más tiempo de remojo.

Preparación en TMX

- Poner el agua y la sal en el vaso. Programar de 20 a 25 minutos, 100º, velocidad 4. Introducir la espátula por el bocal e ir removiendo el arroz dos o tres veces durante la cocción. Pasados los primeros 20 minutos, comprobar el punto de cocción y si es necesario, añadir más tiempo.

- Sacar el cestillo del arroz con la muesca de la espátula. Volcarlo sobre una fuente o recipiente.

- Extenderlo y dejar que se enfríe.

Notas: 

- Se conserva perfectamente en la nevera durante 3 días si lo colocamos en un recipiente hermético.

- Yo relleno bolsas pequeñas aptas para congelación. Peso la ración que necesito y lo congelo colocando las bolsitas de forma que queden planas y los granos de arroz a ser posible, lo más separados unos de otros para que no se apelmacen.

Bon profit!

Cake-flan de melocotón congelado


En noviembre, utilizamos fruta y verdura congelada en verano para cocinar recetas para mi reto Congelando el verano II. Os traigo la segunda, recordándoos que si pincháis en el enlace o en el logo del reto, podréis ir viendo las que se van publicando.

En julio, los melocotones rojos estaban a muy buen precio y muy dulces. No dudé en congelar una buena cantidad. Después, también congelé de los amarillos. 

Hace unas semanas tuve invitados a comer y se me ocurrió preparar algo con parte de los melocotones congelados y hornée este cake-flan. Fue un éxito y lo he repetido utilizando los trozos de melocotón rojo. 

Es difícil definir la textura de este cake. Podríamos decir que es como un flan denso o un bizcocho muy húmedo. El melocotón le confiere parte del sabor, la almendra la textura y la manzana el contraste. Elegí manzanas Golden pequeñas y de calidad para que no quedaran resecas, ni ácidas; la prueba era comprobar si quedaban duras o no conservaban la forma. En las dos ocasiones que lo hice, sólo tuve el problema de que al subir la masa, las manzanas, al ser pequeñas, quedaron totalmente hundidas y por eso, la segunda vez, se me ocurrió pincharlas con la brocheta intentando que no me volviera a ocurrir. Lo conseguí, pero se movieron un poco. La brocheta se quita con sólo estirar cuando el cake-flan esté ya frío. También, debido a que es grande y pesado, preferí poner un papel de hornear con el fin de que no se me rompiera al desmoldarlo y eso fue un acierto.

Espero que os guste la idea. Feliz día.
Ingredientes 

- 400 g de melocotón rojo congelado 
- 4 huevos L
- 1 yogur de melocotón con trozos
- 100 g de leche desnatada
- 130 g de azúcar de abedul o de azúcar 
- 80 g de aceite de girasol
- 100 g de harina de repostería 
- 1 sobre de levadura química en polvo
- 20 g de almendra molida
- 3 manzanas golden pequeñas 

*Molde cake de pyrex de cristal de 28 x 11,2 x 7,5 cm
*Una hoja de papel sulfurizado (opcional)
*un palo de brocheta (opcional)
Antes de empezar…

- Si se va a forrar el molde con papel, mojar el fondo del molde con agua o untar con un poco de mantequilla para que no se mueva. Si no se va a usar, untar el molde con mantequilla o utilizar spray desmoldante.

- Si se va a utilizar el melocotón congelado en verano, pelarlo, cortarlo en trozos y congelarlo en bolsas aptas para congelación. 

- Pelar las manzanas y descorazonarlas; cortar la parte superior del corazón, cuidando de que quede el rabito. Rociarlas con un poco de limón para que no se oxiden.

- Pinchar las manzanas con un palo de brocheta de madera y rociarlas con un poco de zumo de limón.

Preparación en TMX

- Poner el melocotón congelado en el vaso y programar, 10 segundos, velocidad 6. Bajar los restos con la espátula.

- Agregar el resto de los ingredientes de la masa y batir 20 segundos, velocidad 6.

- Verter la masa en el molde.

- Colocar la brocheta con las manzanas sobre la masa. Poner el tapón del corazón de manzana en cada una de ellas.
Preparación tradicional 

- Poner el melocotón congelado en el vaso de un robot o batidora potente. Triturar junto con la leche. 

- Agregar el resto de los ingredientes de la masa y batir hasta que esté todo bien triturado.

- Verter la masa en el molde.

- Colocar la brocheta con las manzanas sobre la masa. Poner el tapón del corazón de manzana en cada una de ellas.

Horneado

- Poner el molde en horno precalentado a 170º, si es sin azúcar y a 180°, si es con azúcar. 

- Hornear durante 1 hora, calor arriba abajo. Al cabo de ese tiempo, pinchar con un palillo para ver si está hecho. Si sale limpio está perfectamente hecho, si sale con restos de masa lo dejaremos un ratito más. El mío, al ser sin azúcar, se tostó un poco.

- Dejar enfriar y desmoldar con cuidado. 

- Cortarlo en porciones. Es importante que el cuchillo esté bien afilado para que el corte sea perfecto en las manzanas.

Notas:

- Si no tenéis yogur de melocotón, también queda genial con uno de vainilla, o natural. Si no tenéis melocotones, ni congelados, ni frescos, se puede utilizar en almíbar, pero reduciendo la cantidad de azúcar de abedul o de azúcar. También se puede sustituir por otro tipo de fruta que combine bien con la manzana.

- Lo hice dos veces, la primera con melocotón amarillo y ésta con el rojo. Con el amarillo, la masa tiene, más color, como es lógico, pero el sabor no cambia.

- Es muy importante que las manzanas sean de calidad para que se asen bien y su sabor contraste con el de la masa del cake-flan.

- A mí me quedó demasiado tostado porque no lo cubrí durante el horneado y debido al uso de azúcar de abedul.

- El tamaño del molde, influirá en el resultado. Las manzanas quedarán más o menos hundidas. 

Bon profit!

Albóndigas de rape y cigalas


Esta receta es una adaptación de la que publicó mi amiga Alica, Alicia y sus recetas. No dudé en prepararla porque me encantó. Cuando fui a comprar el rape, vi unas cigalas frescas que no estaban demasiado caras y me pareció una buena idea, combinarlas con el rape. No preparé la salsa de Alicia porque a mi hijo no le va demasiado el pimiento, pero no me importaría hacerla especialmente para mí. Abrí un buen bote de salsa de tomate casera y la verdad, las hemos disfrutado.

Tengo menos recetas de albóndigas de pescado, que de carne y eso, se tenía que remediar. Os recuerdo las Albóndigas de bonito en salsa Basilicata, porque lo merecen.

El rape es un pescado que mengua bastante al cocinarlo, pero si vamos a utilizarlo para hacer albóndigas, es mejor no cocerlo en exceso. También me parece necesario que sea de buena calidad para que el sabor de nuestras albóndigas sea exquisito. Las cigalas fueron un pequeño capricho, pero se pueden obviar o sustituir por otro ingrediente.

Unas albóndigas deliciosas, blanditas y con un sabor delicado. No va a ser la última vez que las prepare. La próxima, adaptaré la preparación a la TMX y modificaré la entrada. Quería publicar la receta y como la maquinita andaba ocupada, no pude utilizarla.

He reeditado una receta especial, para participar en el Recetario Mañoso de Otoño 2017, el lema es, Cuéntame cómo empezó, y nos piden que actualicemos recetas antiguas. No dudé, quería volver a hacer mi primera receta de pan, que era muy curiosa y cuyas fotos, daban pena. También me he dado cuenta que la receta era mejorable. En 6 años y pico, algo he aprendido de masas y el resultado ha merecido la pena. Os dejo el enlace, porque cuando vuelvo a editar una receta, no me gusta borrarla o dejarla duplicada. Los panecillos tienen un nombre gracioso. Pinchad en el enlace y veréis qué bien os vienen para preparar unos bocadillos o simplemente para disfrutar. Panecillos de leche, youtubines. También tenéis la foto al final de esta entrada.

Unas albóndigas en salsa acompañadas de pan, no se me ocurre nada mejor que os pongáis a cocinar.

Os deseo un buen fin de semana.
Aunque no se ven mucho en las fotos, estas cazuelitas-corazón, fueron un regalo de mi querida amiga Maggie.
Ingredientes 

- 1100 g de colas de rape 
- 300 g de cigalas frescas
- 1 huevo L (66 g)
- 4 cucharadas de pan rallado
- 50 g de miga de pan remojada en leche
- 1 cucharadita de cebolla en polvo
- 2 o 3 cucharaditas de ajo en polvo
- sal y pimienta
- aceite de oliva virgen extra
- harina para rebozar las albóndigas

Antes de empezar…

- Quitar las cabezas de las cigalas y pelarlas. No tirar las cabezas, ni las pieles.

- Sofreír las cabezas y las pieles con un poco de aceite.

- Cortar las colas de las cigalas en trocitos, pero que no sean muy pequeños.

- Poner agua en una olla y blanquear las colitas de rape. Sacarlas del agua y dejarlas escurrir sobre papel de cocina hasta que se enfríen.

- Sacar las colas de rape del agua y dejarlas escurrir. Dejar que se enfriar.

- Agregar al agua las cabezas de rape partidas por la mitad. Cocer unos 10 minutos a fuego medio. Colar el caldo y reservar. 

- Verter dos cucharones de caldo en el vaso de la batidora y agregar las cabezas y las pieles de las cigalas. Triturar, colar y agregar el jugo al caldo de rape.

- Remojar la miga de pan en un poco de leche. Escurrirlo.
Preparación tradicional de las albóndigas

- Desmenuzar la carne del rape y quitar la espina central y si hubiera otras espinas.

- Batir el huevo y mezclarlo con el rape y las cigalas. Para que la mezcla no nos resulte demasiado blanda, ir incorporando el huevo batido poco a poco. 

- Añadir la miga de pan escurrida y el pan rallado.

- Sazonar con la cebolla y el ajo en polvo, la sal y un poco de pimienta. Comprobar si es necesario añadir un poco más de huevo o de pan. La mezcla tiene que estar blanda, pero se tienen que poder formar las albóndigas y que no se nos peguen en las manos.

- Mezclar muy bien e ir formando las albóndigas. El tamaño dependerá del gusto de cada uno. 

- Pasar las albóndigas por harina. Yo no las frío, las suelo cocer al vapor o sofreírlas en un poco de aceite. En esta ocasión, puse muy poco aceite en una sartén y las sofreí hasta que estuvieron doradas.

- Sacar las albóndigas de la sartén y dejarlas sobre papel de cocina. 

- Verter la salsa de tomate en una cacerola. Calentarla un poco e ir añadiendo con cuidado las albóndigas. Al estar sofritas, no es necesario que cuezan demasiado.

- Si no se van a servir en seguida, es mejor conservarlas en un recipiente hermético porque al día siguiente, su sabor es mucho mejor.

Notas:

- Servir con arroz o pasta o simplemente acompañadas con pan para no dejar de mojar.

- Utilizar el caldo de pescado para otras preparaciones.

Torta a due colori


Este mes en el reto CRI de mi amiga Maggie, El cajón desastre de Maggie, tenemos una nueva anfitriona Alicia, Pan, uvas y queso. Alicia ha elegido las dos últimas recetas de este reto que le ha dado muchas alegrías a Maggie y a todas la participantes durante 3 años. Sí, el reto CRI termina y ha sido un placer formar parte de él. He intentado adaptar las recetas a mi dieta siempre que he podido y unas veces ha funcionado de maravilla y otras, o no he podido prepararlas, o salieron mal. Todo un aprendizaje de cocina regional italiana.

En esta ocasión viajamos a la región de Abruzzo y para la propuesta salada ha elegido los famosos Maccheroni alla chitarra, una pasta fresca en forma de spaghetti. Se forma plana, hecha a mano con un instrumento que se llama chitarra porque se asemeja a una guitarra. Maggie nos deja un vídeo para que podamos saber más sobre esta receta. Yo la tengo guardada porque la quiero hacer en cuanto pueda. 

He elegido la receta dulce y he conservado, como siempre el nombre en italiano, Torta a due colori, porque me encanta cómo suena, pero no es otra cosa que la versión italiana del popular bizcocho marmolado, mármol, dos colores, veteado…

Lo preparaba hace un montón de tiempo y hace mucho que no lo he hecho, por eso, me ha apetecido tenerlo en el blog. Ya tocaba. He modificado un poco la receta, como siempre para aligerarla. La versión original es con mantequilla y yo utilicé aceite de oliva de calidad, en menos cantidad y como casi siempre, 0 azúcar. 

Hice el bizcocho por la tarde y preferí esperar a fotografiarlo a la mañana siguiente. Era temprano cuando me levanté y al ver la luz tan bonita que entraba por la ventana, no esperé ni a desayunar. Parecía que el reflejo de las pocas hojas naranja de los árboles, entrara por la ventana. No dudé que esa luz, favorecería a las fotos y me parece que así ha sido. 

Queda esponjoso y aunque no está muy dulce, el sabor es delicioso. Me alegra haber elegido esta receta para celebrar la finalización del reto. ¿A que no parece que es sin azúcar? Espero que os guste.

Si queréis ver las recetas de la propuesta salada que se publicó ayer, pinchad aquí y si queréis ver el resto de recetas dulces, pinchad, aquí.

Querida Maggie, ha sido un placer compartir contigo tantas recetas de Cocina regional italiana. A través de este viaje por todas las regiones de este país tan cercano a nosotros, he descubierto muchas de sus tradiciones, su geografía, sus ciudades... pero sobre todo, recetas tradicionales que desconocía por completo. Algunas, se han quedado en casa para siempre. Pero lo mejor, las dos lo sabemos, fue poder vernos por fin en Denia y comprobar que parecía que nos conocíamos desde siempre. 

Hemos compartido muchos momentos de cocina en tu reto y en los míos. Concursos con historia incluida, en los que he tenido la suerte de ganar. Me has demostrado y me sigues demostrando, que eres una persona honrada, valiente, comprometida y muy generosa... Nunca olvidaré la llegada de una enorme caja desde Holanda llena de regalos. Esperando volver a enredarnos en la siguiente propuesta, te envío un beso grande.
Ingredientes 

- 3 huevos L (55 g cada uno) 
- medio vaso de leche (120 g) 
- 200 g de azúcar de abedul o de azúcar 
- 100 g de aceite de oliva o de mantequilla (yo puse 80 g de aceite de oliva) 
- 200 g de harina de repostería 
- 1 cucharada grande de levadura de repostería (unos 10 g) 
- una pizca de sal 
- 20 g de cacao amargo sin azúcar 
*un molde de cake de 24 x 11 cm (el mío de silicona)
*spray desmoldante o mantequilla y harina para espolvorear el molde

Antes de empezar…

- Si vamos a utilizar mantequilla, dejarla a temperatura ambiente. Yo utilicé aceite de oliva porque me gusta mucho el sabor y no uso mantequilla.

- Sacar los huevos de la nevera con antelación, para que estén a temperatura ambiente.

- Pesar y tamizar la harina junto con la levadura y la sal.

- Tamizar también el cacao porque suele tener grumos. Por separado, claro.

- Si el molde no es de silicona, como es mi caso, untarlo con mantequilla y espolvorearlo con harina. También podéis utilizar el spray desmoldante como hice yo.

- Precalentar el horno a 170º si es sin azúcar y a 180º si es con azúcar.
Preparación en TMX 

Con mantequilla 

- Si utilizáis mantequilla, ponerla en el vaso junto con el azúcar de abedul o el azúcar. Programar, 30 segundos, velocidad 3. 

- A continuación, seguir los pasos como en la versión sin mantequilla. 

Sin mantequilla 

- Poner en el vaso los huevos, la leche y el azúcar de abedul o el azúcar. Programar, 5 minutos, 37º, velocidad 3.5. Volver a programar, 5 minutos, velocidad 3.5. La mezcla habrá aumentado de volumen. 

- Agregar el aceite y programar, 1 minuto, velocidad 1. 

- Incorporar la mezcla de harina, levadura y sal. Programar, 10 segundos, velocidad 3.5. Si no se ha incorporado totalmente la harina, programar algún segundo más, pero es importante que la mezcla no pierda volumen. 

- Verter la mitad de la masa en un bol y dejar la otra mitad en el vaso. Agregar el cacao y programar, 10 segundos velocidad 3. Terminar de integrar con la espátula. 
Preparación tradicional 

Con mantequilla 

- Batir la mantequilla con el azúcar en un bol o en un robot. Ir incorporando los huevos de uno en uno. 

- A continuación, seguir los pasos como en la versión sin mantequilla. 

Sin mantequilla 

- Poner en el vaso de una batidora de varillas o robot, los huevos, la leche y el azúcar de abedul o el azúcar. Batir hasta que la mezcla haya aumentado de volumen. 

- Agregar el aceite y volver a batir durante 1 minuto aproximadamente. 

- Añadir al bol la mezcla de harina, levadura y sal. Mezclar bien. 

- Verter la mitad de la masa en otro bol y dejar la otra mitad en el primero. Agregar el cacao a uno de ellos. Mezclar con la espátula hasta que se integre  totalmente. 
¡Qué rico! A mojar y disfrutar
Horneado 

- Verter las dos masas en el molde preparado, alternando los colores. Se puede utilizar una brocheta para distribuir mejor los dos colores, pero yo no lo hice. 

- Alisar con la espátula y golpear el molde sobre la superficie de trabajo para evitar las burbujas de aire. 

- Hornear de 30 a 45 minutos a 170º si es sin azúcar y a 180º si es con azúcar, calor arriba y abajo o hasta que esté horneado. Comprobar la cocción pinchando con un palo de brocheta. Yo tuve que taparlo con papel sulfurizado pasados 40 minutos y hornear durante 1 hora.

- Esperar unos 15 minutos, desmoldar templado y colocarlo sobre una rejilla. 

Notas: 

- Si es sin azúcar, es importante controlar el horneado porque puede necesitar más tiempo, como me pasó a mí. También puede quemarse por encima antes de hora. Para que no ocurra, ir haciendo visitas al horno y si está demasiado dorado, cubrirlo con papel de horno o de aluminio.

- Mi molde tiene una base ondulada y al cortar el bizcocho, le da una forma puntiaguda. Los colores se reparten y después el corte es una sorpresa.

- Es importante, al menos, en el mío, que no lleva mantequilla, conservarlo en una lata o envuelto en un paño o papel de aluminio. Aguanta bien, pero se reseca un poco.

Bon profit!

Mermelada de tomate congelado, microondas


El año pasado cuando publiqué las recetas de Congelando el verano, me dejé más de un ingrediente veraniego congelado. El más arriesgado fue el tomate. Había comprado unos muy buenos de cosecha y decidí congelarlos para comprobar quién ganaba, si los que comentaban que no se podía congelar tomate, o los que opinaban todo lo contrario.

Elegí unos tomates de tamaño medio, bien rojos y firmes. Los lavé y sequé. A unos les quité el pezón y al resto no. Congelé todos, sin quitarles la piel, dentro de bolsas de congelar y los he tenido muchos meses así.

En esa primera edición del reto, ya publiqué una Salsa exprés de tomate congelado hecha en el microondas y como me quedó muy bien, pensé en probar con una mermelada. También los he utilizado para hacer sofritos en los que con un tomate, tenía suficiente. Como no tenía mucha cantidad, recordé la Mermelada de frambuesas hecha en microondas de mi amiga Nuria. Ya tenía claro en qué iba a consistir el experimento.

Al ser tomate congelado y contener tanta agua, tuve que añadir tiempo de cocción, pero eso también ocurre si se utiliza la TMX. Os explico el proceso de preparación que es de lo más sencillo y nos sirve para obtener una rica mermelada de tomate. Si congelamos tomate en verano, barato y de calidad, podremos en el invierno, preparar pequeñas cantidades de mermelada sin tener que perder mucho tiempo. Al no llevar azúcar, es mejor así porque evitamos que se estropee.

Espero que os guste y os invito a Congelando el verano II. De nuevo en esta segunda edición de Congelando el verano, desde hoy hasta el día 20, vamos a compartir recetas en las que os mostraremos cómo hemos disfrutado cocinando con ingredientes que congelamos en verano. Todo el sabor, color y aroma del verano, de nuevo en nuestra mesa.

Para colgar las recetas, pincha en el logo y ahí encontrarás la herramienta.
Ingredientes para un bote mediano

- 500 g de tomate congelado con piel
- 100 g de azúcar de abedul
- zumo de medio limón pequeño
- 1 cucharadita de canela (opcional)
- 2 cucharaditas de agar-agar

Antes de empezar…

- Mis tomates estaban congelados enteros y con piel. Los metí 1 minuto en el microondas a máxima potencia. Después, los dejé enfriar un poco y los pelé con un cuchillo, sin problema.
Preparación en microondas

- Pesar los tomates y trocearlos congelados. Mejor ponerse unos guantes de vinilo porque los tomates están muy fríos y molesta un poco. Yo corté trozos grandes

- Poner los tomates troceados en un bol grande y alto apto para microondas.

- Programar cinco minutos a máxima potencia y sin tapar el recipiente. 

- Sacar el bol con cuidado del microondas. Quedará un líquido separado de la pulpa. Remover con una cuchara y quedará todo mezclado. El tomate estará blando, pero no triturado.

- Agregar el azúcar de abedul, el zumo de limón, la canela y el agar-agar.

- Remover, introducir de nuevo el recipiente en el microondas y programar de nuevo cinco minutos a máxima potencia.

- Yo repetí la operación dos veces más. El tomate ya tendrá un color brillante y espesará cuando se enfríe. Podéis comprobar en las fotos, que en esta receta, desmonto a quien dice que una mermelada sin azúcar no espesa y no tiene brillo.

Notas:

- El tiempo de cocción dependerá de la potencia del microondas. El mío es de 800 W.

- Se puede realizar con tomate natural, no congelado, pero variará el tiempo de cocción, al igual, que si se utiliza azúcar en vez de azúcar de abedul. Como todas mis mermeladas no es muy dulce. Si queréis probarla con azúcar, seguro que disminuye el tiempo de cocción.

- La canela es opcional. A mí me gusta, pero si la añadís, no os paséis, porque se puede apoderar su sabor en la mermelada.

- Es necesario conservarla en la nevera. No hice mucha cantidad, ya que fue una prueba, pero repetiré porque la mermelada de tomate me encanta y así, se hace en nada y al mismo tiempo, he podido comprobar de primera mano, que la puedo hacer con todo el color y sabor de los tomates del verano.

Bon profit!

On the 30th Octubre 17. Otoñal


El mes pasado en On the 30th, nos pusimos ya otoñales recordando Recetas con calabaza. Hoy es 30 de Octubre y me ha parecido interesante, recopilar otro tipo de recetas publicadas en el blog en otoño.

En Valencia parece que el otoño no ha llegado, al menos, durante el día, pero la luz del atardecer, alguna hoja amarillenta en árboles y en el suelo, indican que esta estación de transición al invierno, ya hace semanas que llegó.

Pinchad en los enlaces que os llevarán a las recetas. Os espero de nuevo en On the 30th, el próximo mes.

En este lunes 30 de Octubre, os invito a celebrar el otoño compartiendo con vosotros estas recetas:
En primer lugar, una receta que hago desde hace mucho y que publiqué en honor a Elena Santonja, la primera mujer que presentó un programa de cocina en la televisión. Unas Peras romana de lo más ricas. No tardéis en prepararla que es muy fácil. 

Ya llegaron los boniatos. A mí me encanta utilizarlos en recetas dulces, de hecho, aquí en mi tierra, son un ingrediente fundamental en repostería navideña. Pero esta vez, os presento una receta salada. La Crema de boniato y nueces con chips de batata. Me han entrado ganas de repetirla. 

Las mandarinas valencianas están empezando a aparecer y en nada, estarán en su mejor época. No es una locura, preparar este Helado de mandarina con granada, se me ocurrió y no nos defraudó. 

En noviembre, en mi ciudad de origen, Ontinyent, se celebra una feria muy importante. Para estas fechas, se hornea una coca muy calórica con rico embutido de allí, unas alcachofas y rebollones. Para chuparse los dedos, la Coca de fira o coca de trossos. No os la comáis toda entera. 

Pero, un poco antes, el día 1 de noviembre, en la festividad de Todos Santos, en la comarca horneamos dulce. Ya es famosa en mi blog, la fogassa. Hoy os recuerdo una que no lleva calabaza. Una receta de la madre de un amigo que la bordaba. Fogassa de Tots Sants d’Isabel.

Para terminar, nos vamos lejos en el tiempo del blog y nos ponemos en plan sano. Con la Compota especiada de manzana y membrillo, no nos entrarán remordimientos. 

Espero que os guste mi recetario otoñal.
Pinchad en los enlaces a las recetas que más os gusten.

Agua détox de manzana y canela


¿Sabías que tanto las manzanas como la canela, mejoran tu metabolismo? Las manzanas son extremadamente ricas en antioxidantes y flavonoides, incluido el complejo de vitaminas C y B. Los fito nutrientes y antioxidantes en las manzanas pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar cáncer, hipertensión, diabetes y enfermedades cardíacas. 

Había visto muchas veces esta agua de manzana y canela y no la había preparado. Por fin, me decidí y hoy la publico para que quede en el blog.

Seguro que muchos de vosotros también la conocéis. No olvidéis que estamos hablando de un agua, no tiene un gran sabor, ni a manzana, ni a canela, pero teniendo en cuenta, que beber agua es muy beneficioso para nuestra salud y las propiedades de la manzana y la canela, están más que constatadas, ¿por qué no probarla?

Buen fin de semana.
Ingredientes 

- 2 manzanas grandes
- 2 palos de canela
- 1.5 litros de agua mineral o filtrada
*un envase de cristal o botella de 1.5 litros de boca ancha

Antes de empezar…

- Lavar muy bien las manzanas. Si no son ecológicas, pasar un cepillo por la piel durante el lavado.
Preparación tradicional

- Quitar el corazón de las manzanas y cortarlas en rodajas.

- Colocar las rodajas de manzana en el envase y añadir los palos de canela. 

- Verter el agua de forma que cubra todo. Si es necesario, añadir un poco más de agua.

- Dejar reposar como mínimo toda la noche.

- Cambiar la fruta cada 3 días y rellenar de agua de nuevo. Mantener en la nevera.

Bon profit!

Mollejas de pollo con patatas


Hacía mucho tiempo que no compraba mollejas de pollo. La verdad es, que casi no recordaba que comprar pollo y limpiar la molleja era una actividad de lo más normal. Hoy en día, las encontramos en envases separados en el supermercado. 

Fui un día a la carnicería y las pedí, pero me indicaron que las tenía que encargar y así lo hice. Buscando una receta, encontré la de mi amiga Elisa, Que no te falte un perejil y ya tuve claro que no seguía buscando. 

Seguí al pie de la letra la receta de Elisa y comimos mollejas dos días. El primero, acompañadas con arroz blanco y el segundo, tal y como os las traigo, con patatas. También tenía un pimiento verde y se lo añadí. Preparad pan para mojar sin parar. 

Una receta muy sencilla, barata y que tenéis lista en un plis-plas. Gracias, Elisa, otra receta más que te copio y con éxito.
Ingredientes para 2 personas

- 20 g de aceite de oliva virgen extra
- 500 g. de mollejas de pollo
- 1 cebolla
- 4 dientes de ajo
- 1 pimiento verde italiano
- 6 cucharadas de tomate frito (el mío, casero)
- 1 vaso de vino blanco
- ½ vaso de agua
- 2 patatas medianas
- sal y pimienta negra en grano o molida
- 2 hojas de laurel (opcional)

Antes de empezar…

- Lavar muy bien las mollejas, aunque las venden limpias, es mejor.

- Pelar los dientes de ajo y la cebolla. Laminar los ajos y picar la cebolla menuda.

- Pelar las patatas. Yo las corté en trozos grandes porque nos gustan así.
Preparación tradicional

- Verter el aceite en la olla, calentarlo y dorar las mollejas. Cuando estén bien doradas, sacarlas y colocarlas en una fuente. Reservar.

- En el mismo aceite, agregar la cebolla y los ajos. Dorar, sin que se quemen.

- Añadir el vino y esperar unos minutos para que evapore el alcohol. Incorporar el agua, el tomate frito, la sal, la pimienta, el laurel y las mollejas.

- Deja cocer todo junto durante 20 minutos. 

- Incorporar las patatas y cocer hasta que estén tiernas tanto las patatas, como las mollejas. No indico el tiempo, porque dependerá del tipo de patatas que utilicemos. Las mollejas, con una media hora de cocción, están listas.

- Servir caliente.
Notas: 

- Las mollejas necesitan bastante tiempo de cocción. Es necesario comprobar que están perfectamente hechas. Como añadí patata, la puse al final para que no se deshiciera, pero el tiempo de cocción de la patata, dependerá de la que utilicéis. 

- Esta misma receta, estará igual de rica, utilizando otro pieza de pollo, incluso con pavo. 

- También se puede preparar en la olla rápida. Yo las hice, pero no anoté el tiempo. Simplemente, hay que sofreír igual, agregar el resto de ingredientes y la patata al final. 

- Utilicé pimienta negra en grano, pero si no os gusta, encontrarla, utilizar la molida o molerla en el momento. 

Bon profit!